Qué es la Directiva CSRD y por qué cambia las reglas del juego
Qué empresas están obligadas a reportar bajo CSRD
Calendario de aplicación: cuándo entra en vigor la CSRD
Los estándares ESRS: el marco técnico del reporte ESG
Cómo prepararse para cumplir con la CSRD
Por qué Dcycle es la solución más eficiente para cumplir con la CSRD
Preguntas Frecuentes (FAQs)
La Directiva CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) ha llegado para cambiar completamente la forma en que las empresas europeas reportan su información de sostenibilidad.
Y no, no es una normativa más. Es el nuevo estándar de transparencia ESG que afectará a más de 50.000 empresas en la UE y que establece requisitos tan rigurosos como los de la información financiera.
Si tu empresa cumple ciertos criterios de tamaño o cotiza en bolsa, es muy probable que ya estés (o estarás pronto) obligada a reportar bajo CSRD y los estándares ESRS. Y si aún no te afecta directamente, tus clientes o proveedores principales sí van a pedirte datos ESG para cumplir con sus propias obligaciones.
En este post te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la CSRD en 2025 y 2026: qué empresas están obligadas, cuáles son los plazos de aplicación, qué información hay que reportar y cómo los estándares ESRS estructuran todo el proceso.
Porque hoy, la sostenibilidad no es opcional. Es medible, auditable y estratégica. Y cumplir con la CSRD de forma eficiente puede marcar la diferencia entre ir a remolque de la normativa o convertirla en una ventaja competitiva.
La Directiva (UE) 2022/2464, conocida como CSRD, establece nuevos requisitos obligatorios de reporte de sostenibilidad para miles de empresas en Europa.
Su objetivo es claro: elevar la transparencia corporativa en materia criterios ESG (ambiental, social y de gobernanza) al mismo nivel de rigor que la información financiera.
Las empresas cubiertas por la directiva deberán:
Uno de los conceptos clave de la CSRD es la doble materialidad, que obliga a las empresas a evaluar los asuntos ESG desde dos perspectivas:
Esto significa que no basta con medir la huella ambiental. También hay que analizar cómo el cambio climático, los riesgos sociales o los aspectos de gobernanza pueden afectar al desempeño financiero y la estrategia del negocio.
La CSRD amplía enormemente el número de empresas obligadas a reportar sostenibilidad. Ya no solo afecta a grandes corporaciones cotizadas, sino a un espectro mucho más amplio de organizaciones.
Quedan obligadas todas las empresas que cumplan al menos dos de estos tres criterios:
Estas condiciones definen a las "grandes empresas" en la UE, incluyendo tanto compañías privadas como cotizadas. Se estima que alrededor de 50.000 empresas en la UE entran en este ámbito.
Todas las empresas cotizadas en mercados regulados de la UE estarán sujetas a la CSRD, independientemente de su tamaño (excepto microempresas).
Esto incluye a las pymes cotizadas, aunque para ellas se prevén ciertos alivios y estándares simplificados.
La directiva también alcanza a grupos empresariales no europeos con actividades sustanciales en la UE.
En concreto, cualquier empresa de un país tercero que:
...deberá elaborar un informe de sostenibilidad consolidado de sus operaciones en la UE según las normas CSRD.
La implementación de la CSRD es escalonada, con diferentes fechas según el tipo y tamaño de empresa. Aquí está el calendario actualizado tras las modificaciones de 2025:
Empresas afectadas: Grandes empresas cotizadas o financieras con >500 empleados (ya sujetas a la anterior directiva NFRD)
Estas empresas ya están reportando bajo CSRD desde el ejercicio 2024.
Empresas afectadas: Resto de grandes empresas de la UE (≥250 empleados, ≥€40M facturación, ≥€20M activos)
La Directiva "stop-the-clock" aprobada en abril de 2025 postergó dos años la entrada en vigor para estas empresas, dándoles más tiempo de preparación.
Empresas afectadas: Pequeñas y medianas empresas cotizadas en mercados regulados (excluyendo microempresas)
Las pymes cotizadas también se beneficiaron del aplazamiento de dos años y podrán usar un estándar simplificado (VSME).
Nota importante: Hay propuestas en negociación (Omnibus I) para excluir del ámbito obligatorio a empresas entre 250 y 1000 empleados, pero a cierre de 2025 estas modificaciones aún no están en vigor.
Empresas afectadas: Grupos no UE con ingresos >€150M en la UE y filiales/sucursales significativas
Este calendario se mantiene sin cambios respecto al plan original.
Para cumplir con la CSRD, las empresas deben reportar siguiendo los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS) desarrollados por EFRAG (European Financial Reporting Advisory Group).
Los ESRS son un conjunto de normas técnicas que especifican en detalle qué información ESG debe divulgarse y cómo. Su objetivo es estandarizar el reporte en la UE, aportando comparabilidad y rigor.
El primer conjunto de ESRS consta de 12 estándares, divididos en dos categorías:
ESRS 1 – Requisitos Generales: Define cómo realizar la evaluación de doble materialidad y otros principios de reporte que toda empresa debe seguir.
ESRS 2 – Divulgaciones Generales: Especifica divulgaciones obligatorias sobre gobierno de la sostenibilidad, modelo de negocio, estrategia, procesos de materialidad, políticas y sistemas de gestión.
Estos dos estándares establecen la base común que todas las empresas deben cumplir, independientemente de su sector o situación específica.
Los 10 estándares temáticos cubren áreas ambientales, sociales y de gobernanza. Las empresas deben aplicarlos solo si consideran el tema material tras su análisis de doble materialidad.
Estándares Ambientales (ESRS E1 a E5):
Estándares Sociales (ESRS S1 a S4):
Estándares de Gobernanza (ESRS G1):
Las empresas pueden omitir información de un estándar si concluyen que el tema no es material, aunque deben explicar brevemente esa conclusión.
La única excepción significativa es el ESRS E1 (Cambio Climático): si se considera no material, se exige una justificación explícita y detallada.
Para facilitar la adopción, la normativa prevee fases graduales en los primeros años:
Bajo la CSRD, las empresas deben recabar una gran variedad de datos cuantitativos y cualitativos sobre sus impactos, riesgos y desempeños ESG. Veamos qué incluye cada dimensión:
Emisiones y clima:
Contaminación y recursos:
Biodiversidad:
Ejemplos de indicadores concretos: Toneladas de CO₂ emitidas, huella de carbono por unidad de ingreso, intensidad energética, volumen de residuos valorizados, consumo de agua por fuente.
Prácticas laborales internas:
Cadena de suministro:
Comunidades locales:
Clientes y consumidores:
Ejemplos de indicadores: Tasa de lesiones de empleados, proporción de proveedores críticos evaluados en materia social, número de quejas de clientes relacionadas con privacidad.
Gobierno de la sostenibilidad:
Ética corporativa:
Integridad y transparencia:
Gestión de terceros:
Cumplir con la CSRD no es un trámite puntual, es un cambio estructural en cómo las empresas gestionan y comunican su información ESG. Aquí van las claves para prepararse:
El primer paso es identificar qué temas ESG son materiales para tu empresa desde ambas perspectivas (impacto y financiera).
Este análisis determinará qué estándares ESRS debes aplicar en profundidad y te permite priorizar esfuerzos de recopilación de datos.
Necesitas identificar dónde están los datos (sistemas ERP, CRM, hojas de cálculo, proveedores) y establecer procesos para consolidarlos de forma automatizada y trazable.
Aquí es donde una plataforma como Dcycle marca la diferencia. En lugar de trabajar con múltiples herramientas dispersas, centralizamos toda la información ESG en un único sistema que:
Los días de compilar informes ESG manualmente han terminado. Necesitas una solución que:
Recuerda que el informe CSRD debe ser auditado por un tercero independiente. Esto significa que tus datos deben estar:
La gestión ESG no es solo del departamento de sostenibilidad. Involucra a:
Todos deben entender sus responsabilidades en la recopilación y validación de datos ESG.
La UE y organismos técnicos han desarrollado múltiples recursos para facilitar el cumplimiento:
La Comisión Europea emitió en 2025 una Recomendación de estándar voluntario para pymes (VSME): un marco más sencillo y proporcionado que las pymes pueden usar voluntariamente.
Las pymes cotizadas pueden utilizarlo como guía preparatoria antes de su obligatoria entrada en vigor.
Organismos como la CNMV y el ICAC en España han publicado comunicados orientativos, FAQs y directrices para auditores sobre cómo abordar la CSRD.
Si esta guía te sirve como marco general, lo siguiente es bajar a terreno lo que de verdad marca la diferencia: saber si te aplica, definir qué reportar, alinearte con ESRS, entender los cambios más recientes, y preparar un reporting digital trazable.
Para eso, te dejo una selección de recursos que amplían cada punto clave de forma práctica, con foco en decisiones reales de implantación, riesgos habituales y cómo organizar el trabajo para no perder meses en tareas que no mueven la aguja.
El primer paso, aunque parezca obvio, es confirmar el perímetro y evitar errores de entrada. Muchísimas empresas se confían con criterios incompletos o interpretaciones heredadas de normativas previas.
Antes de diseñar procesos, conviene verificar obligaciones y alcance con una lectura clara sobre empresas obligadas a CSRD, porque ahí aterrizas el quién, el cuándo y el por qué, con una visión orientada a compliance real.
Para completar el encaje normativo y entender el espíritu del cambio, es muy útil revisar la directiva de informes de sostenibilidad empresarial (CSRD), que ayuda a separar lo accesorio de lo estructural y a comprender cómo evoluciona el reporting hacia un estándar más comparable y auditable.
Una vez validado el ámbito, la siguiente trampa es pensar que “hacer un informe” es solo redactar un documento. En CSRD, informe significa también sistema, evidencia y gobernanza del dato.
Para tener claro qué se entiende por obligación de reporte en términos operativos, apóyate en informe de sostenibilidad obligatorio.
Ese contenido te ayuda a visualizar qué cambia frente a enfoques anteriores y por qué el reto no es solo de comunicación, sino de estructura interna.
Además, si estás planificando tiempos, recursos y dependencias, te conviene mirar el reporting como un proyecto transversal, no como una tarea del final de año.
A partir de ahí, el núcleo metodológico de CSRD pasa por la doble materialidad. No es un formalismo, y hacerlo mal suele arrastrar todo lo demás: indicadores irrelevantes, brechas de datos imposibles, y una memoria difícil de defender.
Si quieres entender cómo plantearla con criterio, revisa CSRD doble materialidad. Te servirá para ordenar el análisis y conectar impactos, riesgos y oportunidades con lo que realmente debe terminar en reporte.
En la práctica, una buena doble materialidad funciona como un filtro inteligente: reduce ruido, prioriza y hace que el plan de recogida de datos tenga sentido.
En 2025, además, el panorama se mueve, y hay que estar especialmente atento a los ajustes que afectan a cómo interpretas ESRS en el corto plazo.
Si tu organización está diseñando su calendario, plantillas y controles, revisa los cambios en los ESRS 2025 y qué implica el quick fix para las empresas obligadas a reportar CSRD.
Es uno de esos temas donde un mal entendimiento puede llevar a re-trabajo, o a sobrecumplir en áreas que no aportan valor, mientras dejas sin cubrir puntos realmente exigibles.
Aquí la clave es ajustar sin improvisar, y diferenciar entre cambios que alteran contenido, cambios que alteran forma, y cambios que alteran prioridad.
Otro bloque crítico es la relación entre CSRD y Taxonomía de la UE. A veces se tratan como piezas separadas, y eso suele generar duplicidad de esfuerzos o incoherencias entre narrativas y cifras.
Para entender cómo conectar ambos mundos con un enfoque más integrado, tienes Dcycle y la Taxonomía de la UE: cómo acelerar el cumplimiento normativo.
Aunque cada marco tiene su lógica, la realidad es que comparten dependencias de datos, definiciones, y necesidad de trazabilidad. Si alineas bien estos flujos, reduces fricción y aumentas la consistencia del relato y de los números.
Cuando ya tienes el contenido bajo control, aparece el gran salto de madurez: el reporting digital. CSRD no solo empuja a reportar, empuja a reportar de forma más estructurada, comparable y verificable.
Por eso es importante entender qué es y qué implica el report XBRL.
No hace falta ser técnico para captar lo esencial: el etiquetado y la estructuración cambian cómo preparas el documento y cómo gestionas las fuentes.
Si lo contemplas desde el principio, evitas llegar al final con un informe “bonito” pero difícil de convertir en un output robusto para los requisitos de presentación, auditoría y consistencia interna.
En España, conviene además no perder de vista señales y posicionamientos de los organismos relevantes, porque influyen en interpretaciones, expectativas y prioridades de control.
Para eso, revisa el comunicado oficial CSRD ICAC CNMV. Te ayuda a aterrizar el contexto regulatorio local y a evitar el típico error de apoyarte solo en lecturas generales, sin considerar matices del entorno español.
En proyectos de cumplimiento, esto no es un detalle: puede afectar a criterios de revisión, a cómo se documenta la evidencia y a qué se considera razonable en fases iniciales.
Si lo que buscas es acelerar implementación, comparar soluciones y evitar construir todo desde cero, tiene sentido revisar herramientas.
Pero aquí también hay ruido: no todo software “ESG” sirve para CSRD de forma seria.
Para un enfoque más orientado a capacidades, revisa mejores software CSRD. Úsalo como checklist de lo que debería cubrir una solución: captura de datos, control, trazabilidad, colaboración, reporting, y adaptación a ESRS.
La idea no es comprar por comprar, sino reducir el coste de coordinación interna y asegurar que el dato que llega al informe es consistente, auditable y repetible.
También es frecuente que aparezca confusión entre marcos cercanos, especialmente cuando se mezclan conversaciones sobre reporting y debida diligencia. Para ordenar conceptos y no mezclar obligaciones, revisa CSDDD vs CSRD.
Es una lectura útil para equipos legales, compliance y sostenibilidad, porque evita que el proyecto se desvíe o que se asignen responsabilidades incorrectas.
Entender diferencias y complementariedades ayuda a diseñar un sistema que no choque consigo mismo y que pueda evolucionar sin rehacerlo todo cada año.
Por último, cuando estás en modo ejecución, lo más valioso no es la teoría, sino la priorización: qué hacer primero, qué decisiones desbloquean el resto y dónde suele fallar la gente.
Para aterrizar esto, puedes apoyarte en regulaciones efectivas CSRD, que sirve como marco de implantación realista. Si necesitas despejar dudas típicas que bloquean a equipos enteros, tienes también aclaraciones CSRD, que te ayuda a cerrar ambigüedades sin inventarte interpretaciones.
Y para cerrar el círculo con un enfoque operativo, revisa priorizar directiva CSRD, ideal para convertir el cumplimiento en un plan con orden, responsables, dependencias y entregables claros.
En conjunto, estos recursos te permiten pasar de “sé lo que es CSRD” a “sé cómo lo ejecuto”, que es donde se ganan o se pierden meses. Si los usas como mapa, podrás definir perímetro, materialidad, alineación ESRS, taxonomía, digitalización XBRL y prioridades de implementación con menos incertidumbre y menos retrabajo.
Para una visión más actualizada sobre las últimas novedades regulatorias y el impacto de la csrd en los informes de sostenibilidad del futuro, puedes consultar los análisis recientes publicados por el Pacto Mundial. Este tipo de recursos ayudan a interpretar los cambios normativos y anticipar tendencias clave en el reporting europeo.
Cuando hablamos de implementar la CSRD, la diferencia entre cumplir a tiempo o llegar tarde no está solo en entender la normativa, sino en contar con la infraestructura adecuada para gestionar los datos.
Y ahí es donde Dcycle destaca como la alternativa más ágil y automatizada.
Nosotros no somos consultores que te ayudan puntualmente. Somos una plataforma SaaS completa que:
Mientras otras soluciones requieren implementaciones complejas o desarrollos a medida, con Dcycle:
La CSRD no debería ser solo un trámite. Nosotros te ayudamos a convertir los datos ESG en una ventaja competitiva:
En resumen: si no mides bien, no puedes cumplir bien. Y si no cumples con agilidad, pierdes ventaja competitiva.
Con Dcycle, la gestión ESG deja de ser una carga y se convierte en una palanca de negocio.
Estás obligado si cumples al menos dos de estos criterios:
También si eres una empresa cotizada (incluidas pymes cotizadas, excepto microempresas) o si eres un grupo no-UE con >150M€ de ingresos en la UE y filiales/sucursales significativas.
Depende de tu categoría:
El incumplimiento puede conllevar:
Sí, es obligatorio. El informe de sostenibilidad debe someterse a verificación por un auditor o revisor independiente, con al menos un nivel de aseguramiento limitado (similar a una revisión limitada de estados financieros).
Las pymes cotizadas podrán eventualmente usar el estándar voluntario VSME (más simplificado), aunque deberán cumplir con los ESRS completos salvo cambios regulatorios futuros.
Las pymes no cotizadas no están obligadas por la CSRD, pero pueden usar el VSME voluntariamente si lo desean (o si sus clientes se lo piden).
Los ESRS han sido diseñados para ser interoperables con otros marcos internacionales (GRI, SASB, TCFD, GHG Protocol). En muchos casos, si ya reportas bajo GRI o SASB, tendrás buena parte del trabajo avanzado.
Sin embargo, los ESRS son más exhaustivos y tienen requisitos específicos (como la doble materialidad y el formato digital) que otros marcos no exigen.
Las áreas que suelen presentar más desafíos son:
Por eso es fundamental contar con una plataforma que automatice la recopilación y permita gestionar la complejidad de múltiples fuentes.
Absolutamente. Dcycle está diseñado específicamente para:
No necesitas consultores externos ni desarrollos a medida. Con Dcycle, tienes el control total de tu información ESG desde el primer día.
Sí, en la práctica muchas empresas industriales tienen que responder igual. Clientes y bancos piden datos de cadena de valor, huella y controles.
Puedes no publicar, pero vas a tener que demostrar.
Depende de tu doble materialidad, pero en industria suelen aparecer con frecuencia E1 (clima), E2 (contaminación y sustancias), E5 (circularidad), S1 (seguridad y condiciones laborales), S2 (cadena de valor) y G1 (conducta y controles).
Se estructura como proceso: inventario de IROs por planta y proceso, criterios de evaluación, umbrales, evidencias y decisiones registradas.
Así puedes defender el por qué ante revisión y repetirlo cada año sin reinventarlo.
Lo mínimo viable suele estar ya en tu organización: facturas y contadores de energía, datos EHS, compras y proveedores, RRHH y PRL, y registros de residuos y agua.
Se puede arrancar con un piloto por planta y escalar.
Con un enfoque realista: datos primarios cuando existan, y factores secundarios justificables cuando no.
Con trazabilidad de supuestos, versiones y evidencias por categoría.