La Directiva sobre informes de sostenibilidad empresarial (CSRD) obliga a las empresas a reportar su impacto ambiental, social y de gobernanza (ESG) con el mismo rigor que sus finanzas.
Desde 2024, muchas compañías tendrán que presentar informes más detallados y estandarizados, bajo unos criterios comunes definidos a nivel europeo.
El objetivo: transparencia real, datos comparables y decisiones mejor fundamentadas por parte de inversores y otras partes interesadas.
No se trata solo de cumplir con una norma. Si no mides, no compites. Y si no compites, te quedas fuera.
A lo largo del artículo, vamos a ver qué implica esta directiva, a quién aplica y cómo prepararnos para lo que viene.
La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive) es la norma europea que obliga a las empresas a reportar su información ESG con el mismo nivel de detalle que sus datos financieros.
No es solo un cambio en la forma de reportar. Es un nuevo estándar que pone los datos de sostenibilidad en el centro del negocio.
La CSRD afecta a miles de empresas en Europa. Ya no se trata solo de grandes grupos o multinacionales.
Tendrán que cumplirla aquellas que cumplan dos de estos tres criterios:
más de 250 empleados, más de 40 millones en facturación, o más de 20 millones en activos.
También incluye a pymes cotizadas y empresas fuera de la UE con operaciones relevantes dentro del territorio europeo.
Desde enero de 2024, las grandes empresas que ya estaban bajo la NFRD tienen que adaptarse.
En 2025, será el turno de las grandes empresas que aún no reportaban.
En 2026, se suman las pymes cotizadas, con opción de prórroga hasta 2028.
¿Podemos relajarnos? No del todo. Las fechas están encima y el trabajo de recopilación y análisis no se hace solo.
Hasta ahora, hablar de sostenibilidad era opcional. Con la CSRD, medir y reportar ya no es una elección, es una obligación.
Esto cambia la forma en que gestionamos la información ESG: pasa de ser algo “para quedar bien”, a una herramienta clave para tomar decisiones.
Los datos ESG se convierten en activos estratégicos. No solo nos ayudan a cumplir con las normas, sino también a mejorar la eficiencia, acceder a financiación o ganar nuevos clientes.
La CSRD no solo afecta a las empresas que reportan. También cambia lo que inversores, clientes y proveedores van a exigirnos.
Quieren datos reales, comparables y auditables. Quieren saber dónde están los riesgos y oportunidades.
Y si no los tienes, buscarán a alguien que sí los tenga.
Estamos entrando en una nueva lógica de mercado, donde medir bien puede marcar la diferencia entre crecer o quedarse atrás.
La CSRD no se queda en generalidades.
Exige que reportemos con datos concretos, comparables y auditables sobre todo lo relacionado con sostenibilidad ambiental, social y de gobernanza.
Ya no vale con un PDF bonito y frases genéricas. Toca mostrar el impacto real y cómo lo gestionamos.
Este concepto no es nuevo, pero ahora es obligatorio.
¿Qué significa? Que debemos analizar el impacto del entorno en nuestro negocio y viceversa.
No solo lo que nos afecta, sino también cómo afecta nuestra actividad al planeta, a las personas y al contexto económico.
Otra novedad clave: los informes ESG tendrán que ser revisados por un tercero independiente.
Igual que pasa con los informes financieros, ahora se valida que los datos sean fiables. Esto evita el greenwashing y pone orden en la calidad de la información.
La CSRD introduce un lenguaje común: los ESRS (European Sustainability Reporting Standards).
Con estos estándares, todas las empresas que reporten lo harán con el mismo marco. Eso permite comparar entre sectores, países o competidores.
Cuando compartimos información clara y verificable, ganamos credibilidad con inversores, clientes y empleados.
Las empresas que reportan bien son las que inspiran confianza. Y eso se traduce en oportunidades.
Los bancos y fondos ya lo están pidiendo: si no reportas bien tu sostenibilidad, no hay financiación.
Cumplir con la CSRD abre la puerta a nuevas fuentes de financiación y mejora las condiciones de acceso.
Muchas veces, los mayores riesgos no están en la contabilidad tradicional. Cambios regulatorios, reputación, clima, cadena de suministro…
Cumplir con la CSRD nos ayuda a identificarlos y prepararnos para no comernos el marrón más adelante.
Cumplir con la CSRD no es solo evitar sanciones. Es estar preparado para competir en mercados donde esto ya es la norma.
Si nos adelantamos, jugamos con ventaja. Si esperamos, vamos a remolque. ¿Y quién quiere quedarse atrás?
El gran problema no es tener datos, es tenerlos bien organizados, actualizados y listos para usarse. Muchas empresas siguen con excels sueltos, mails y PDFs que no se pueden ni cruzar.
¿Cómo vamos a tomar decisiones o reportar si no tenemos una única fuente de verdad?
No todos los equipos tienen tiempo ni formación para gestionar datos ESG de forma rigurosa. Y si encima cambian las normas o los estándares, la cosa se complica aún más.
Aquí es donde muchas empresas se quedan atascadas, no por falta de voluntad, sino por falta de medios.
La sostenibilidad sigue estando en un cajón. No se cruza con finanzas, compras o estrategia, y eso es un error.
Si no conectamos ESG con los procesos clave, perdemos oportunidades y nos limitamos a “cumplir por cumplir”.
Dcycle no es una consultora ni una auditoría.
Somos una solución tecnológica pensada para que cualquier empresa gestione su sostenibilidad con datos claros y accionables.
Olvídate de buscar info en mil sitios. Aquí lo tienes todo junto, listo para usar.
¿Tienes que reportar bajo CSRD, SBTi, ISOs, EINF o taxonomía? Con Dcycle, seleccionas el caso de uso y generas los informes con los datos que ya has recopilado.
Sin hacer el trabajo dos veces. Y sin perder tiempo en adaptar formatos.
Cuando te pidan una verificación externa, todo estará donde tiene que estar. Con trazabilidad, respaldo documental y métricas comparables.
Nada de líos ni carreras de última hora.
No importa si eres una pyme o una multinacional. Nuestra solución se adapta a tu negocio, no al revés.
Porque la sostenibilidad no es solo para unos pocos. Es para cualquiera que quiera competir en serio.
Si cumples al menos dos de estos tres requisitos, estás dentro: más de 250 empleados, más de 40 millones de facturación o más de 20 millones en activos.
También aplica si eres una pyme cotizada o una empresa de fuera de la UE con operaciones relevantes en Europa.
La EINF (Estado de Información No Financiera) era el primer paso. La CSRD la sustituye y sube el nivel de exigencia: más detalle, más empresas afectadas y verificación obligatoria.
En resumen: lo que antes era un informe voluntarista, ahora es una obligación con reglas claras.
Los ESRS (European Sustainability Reporting Standards) son los estándares oficiales para reportar bajo la CSRD.
Definen qué información debes dar, cómo estructurarla y con qué indicadores respaldarla. Son la guía para que todos reportemos con el mismo lenguaje.
¿Puedes hacerlo a mano? Sí. ¿Es buena idea? No.
Gestionar datos ESG con excels, mails o carpetas compartidas es una receta para el caos. Una solución digital como Dcycle te ahorra tiempo, errores y dolores de cabeza.
No cumplir puede traerte sanciones, perder acceso a financiación o quedar fuera de licitaciones y cadenas de suministro.
Pero más allá de las multas, el verdadero riesgo es quedarte fuera del mercado. Porque si no mides, no compites. Y si no compites, desapareces.
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
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Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.