Entender la interoperabilidad entre los ESRS y los IFRS es clave para cualquiera que trabaje con reporting ESG.
Porque no hablamos solo de cumplir normas, sino de cómo se calculan y presentan los datos financieros frente a los datos ESG. Y ese matiz lo cambia todo.
Ambos marcos están diseñados para dar transparencia, pero no hablan el mismo idioma.
Mientras los datos financieros tienen años de recorrido, metodologías estables y reglas claras, los datos ESG siguen en plena construcción: más variables, más incertidumbre y, en muchos casos, menos homogeneidad.
Lo importante ahora es conectar esos dos mundos.
Ver dónde encajan, dónde chocan y qué implicaciones tiene esto para las empresas que reportan bajo ambos estándares.
Porque lo que antes era solo un “extra”, ahora puede marcar la diferencia en cómo se percibe tu negocio, cómo accedes a financiación sostenible o cómo entras en determinados mercados.
Porque ya no es opcional. Las empresas están empezando a reportar con los ESRS y, al mismo tiempo, los mercados financieros globales piden alinearse con los IFRS.
Si no entendemos cómo se conectan, vamos a duplicar esfuerzos y a perder tiempo (y dinero).
Cada vez más normativas exigen datos ESG con la misma rigurosidad que los datos financieros.
Y esto nos lleva a una pregunta clave: ¿cómo integrar dos formas distintas de medir, reportar y presentar la información?
Cuando hablamos de interoperabilidad, nos referimos a la capacidad de conectar dos marcos de reporte sin rehacerlo todo desde cero.
En este caso, los ESRS, impulsados desde Europa, y los IFRS, con enfoque global, buscan puntos comunes para que los datos sean comparables y reutilizables.
Esto no significa que sean iguales, pero sí que se están alineando en estructura, conceptos y categorías clave.
Lo que antes era un galimatías de métricas, ahora empieza a tener una lógica común.
Porque la presión es real. Inversores, reguladores y grandes grupos empresariales exigen claridad, trazabilidad y comparabilidad.
Si cada empresa reporta a su manera, nadie puede tomar decisiones con datos fiables.
Alinear los ESRS e IFRS ayuda a simplificar la recopilación de información y reduce la carga de trabajo para las empresas. Menos duplicidades, más eficiencia.
Y esto también es una cuestión de competitividad.
Si queremos acceder a financiación o entrar en mercados exigentes, tener datos ESG que se lean igual en Bruselas que en Nueva York es cada vez más necesario.
Esto es especialmente cierto en industrias como Transporte y logística, donde los márgenes operativos dependen de una gestión precisa del impacto ESG.
Aunque están buscando alinearse, hay diferencias importantes en cómo se calculan y reportan los datos.
Saber esto nos permite ajustar nuestra estrategia de recopilación de datos y decidir qué mostrar, cómo y cuándo. Porque reportar no es solo cumplir, es posicionarte bien ante quien toma decisiones sobre tu empresa.
Cuando hablamos de interoperabilidad, el verdadero reto está en los datos. Porque no solo cambia lo que se mide, sino también cómo se mide, quién lo valida y para qué se usa.
Los datos financieros tienen reglas claras desde hace décadas. Los datos ESG todavía se están asentando, y eso exige otro enfoque si queremos hacer reporting sin liarnos.
Los datos financieros se basan en principios contables estandarizados, con fórmulas y criterios que ya están asumidos por cualquier empresa, auditor o regulador.
Todo está ligado a números cerrados, balances, ingresos y gastos. Hay controles internos, validación externa y ciclos definidos de reporte.
Nada nuevo para los equipos financieros.
Aquí el terreno es distinto. Los datos ESG vienen de muchas fuentes distintas: operaciones, proveedores, equipos internos, informes de impacto, etc.
Además, mezclan lo cualitativo con lo cuantitativo, y muchas veces no hay una única forma de calcular una métrica. Lo que hace falta es tener trazabilidad y coherencia.
Ambos tipos de datos requieren rigor, pero el punto de partida no es el mismo. Mientras los financieros tienen ciclos bien definidos, los ESG se construyen poco a poco, con datos más dispersos y menos consolidados.
¿El resultado? Recopilar y validar datos ESG lleva más trabajo, salvo que lo tengamos bien automatizado desde el inicio.
Conectar lo financiero con lo ESG permite hacer informes más completos sin duplicar esfuerzos.
Y eso ya no es solo eficiencia: es una forma de mostrar solidez frente al mercado.
Tener una base de datos centralizada y alineada ayuda a que los equipos de revisión o verificación externa trabajen con menos fricción y más agilidad.
Hoy no basta con mostrar resultados financieros. Los stakeholders también quieren ver cómo se gestiona el impacto ESG, y si podemos presentar ambos tipos de datos bajo una misma lógica, ganamos credibilidad.
Las normas ESG avanzan rápido, y la interoperabilidad nos deja preparados para adaptar nuestros informes a nuevos requisitos sin tener que rehacerlo todo desde cero.
Con una base de datos alineada entre lo financiero y lo ESG, tomar decisiones ya no depende de hojas sueltas ni informes aislados. Todo fluye desde una única fuente de verdad.
¿Cómo lo hacemos posible? Desde una solución que centraliza y conecta los datos ESG con todos los marcos que ya estás usando o vas a necesitar. Sin líos, sin consultores.
Combinar estos dos mundos no es imposible, pero sí tiene su miga. Vamos con los principales obstáculos que nos encontramos al intentarlo.
Unificar criterios de cálculo, formatos y periodicidad no es tan simple. Los sistemas de reporting financiero y los ESG no fueron pensados para hablar entre ellos.
Por eso, sin una estructura común, el riesgo de errores o de perder información clave es alto.
Aunque hay avances, muchos sectores aún no tienen claro qué métricas usar ni cómo medirlas. Esto hace que cada empresa lo haga a su manera, complicando la comparación.
Y cuando queremos cruzar esos datos con los financieros, el puzzle se vuelve aún más difícil de encajar.
Cambiar cómo gestionamos la información lleva tiempo. Y si lo hacemos a mano o con herramientas dispersas, el coste se dispara.
El reto es hacerlo sin frenar la operación ni saturar a los equipos.
No somos auditores ni consultores. Somos una solución que recoge toda tu información ESG, la convierte en datos útiles y la adapta a los formatos que necesitas.
Desde un solo sitio y sin duplicar esfuerzos.
No importa qué normativa tengas encima de la mesa. Nos adaptamos a cualquier caso de uso ESG.
Conectamos tus datos con los marcos que pide el mercado, hoy y mañana.
Olvídate de excels interminables y correos cruzados. Nuestra solución está pensada para que todo el equipo trabaje desde el mismo lugar, con datos consistentes y en tiempo real.
Menos carga operativa, menos errores, y todo listo para reportar sin líos.
Si no medimos bien, no vamos a poder mejorar nada.
Tener datos ESG fiables, trazables y alineados con lo financiero ya no es un extra, es un requisito mínimo para seguir siendo competitivos.
Y si lo hacemos desde el principio, nos ahorramos muchos líos más adelante.
No estamos hablando de lo que viene, sino de lo que ya está pasando. Las empresas que no integren bien sus datos ESG con los financieros se van a quedar fuera del juego.
¿Podemos relajarnos? No del todo. La interoperabilidad entre marcos como ESRS e IFRS ya es una exigencia del mercado.
Recopilar un dato solo una vez y utilizarlo para la CSRD, SBTi, Taxonomía, ISOs o lo que toque. Así es como se optimiza el esfuerzo.
Eso es interoperabilidad real, y ahí es donde tenemos que estar si queremos hacer ESG con cabeza.
Haz inventario de lo que ya tienes. Muchas veces los datos están, pero dispersos. Necesitamos ponerlos sobre la mesa para ver cómo encajan entre sí.
Hay métricas que se repiten o se parecen. Detectarlas te permite reducir trabajo y usar un mismo dato para más de un informe.
Esto no solo mejora la eficiencia, también la coherencia.
No basta con tener datos. Necesitamos asegurarnos de que estén bien calculados y validados. Y para eso, hay que definir procesos claros.
Sin control, cualquier número pierde credibilidad.
Gestionar esto sin tecnología es una locura. Hace falta una solución que conecte todas las fuentes de datos y las adapte a los distintos marcos de reporte.
Ahí es donde entra Dcycle. No somos auditores ni consultores. Somos una solución para empresas que quieren hacer ESG de forma estratégica.
Las normas cambian, y lo que sirve hoy puede no servir mañana. Por eso, hay que revisar y ajustar regularmente, no solo cuando toca reportar.
Así evitamos sustos y siempre estamos preparados para lo que venga.
La CSRD pide reportes bajo los ESRS, pero no podemos ignorar que muchos inversores siguen usando los IFRS.
La interoperabilidad es lo que permite usar los mismos datos para responder a ambos marcos, sin duplicar trabajo.
Sí, siempre que esa solución esté preparada para alinear métricas, formatos y exigencias normativas.
En nuestro caso, Dcycle recopila todos tus datos ESG y los adapta a cualquier caso de uso: CSRD, SBTi, ISOs, Taxonomía, EINF o lo que necesites.
Evitar duplicidades, ahorrar tiempo y reducir costes. Si ya estás recopilando datos ESG, lo lógico es que puedas aprovecharlos en todos tus reportes, sin tener que rehacer informes cada vez.
Lo primero es revisar si tienen la misma periodicidad, cobertura y nivel de detalle. Después, toca verificar si pueden conectarse con las métricas que exige cada marco. ¿La forma más fácil? Usar una solución que lo automatice y te lo muestre con claridad.
Vas a perder eficiencia, credibilidad y capacidad de competir. Además, corres el riesgo de no cumplir con lo que piden las normativas o los inversores.
La interoperabilidad no es una opción. Es la forma más rápida y lógica de estar alineados con lo que viene.
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
The most recognized methodologies are:
Digital tools like Dcycle simplify the process, providing accurate and actionable insights.
Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.