La producción, uso y desecho del plástico generan una alta huella de carbono plástico, causando elevadas emisiones de CO₂ que contribuyen al cambio climático y la contaminación global.
Cada año, se producen más de 400 millones de toneladas de plástico, lo que supone un desafío en términos de eficiencia operativa y cumplimiento regulatorio.
Optimizar la gestión de estos materiales permite a las empresas reducir gastos, cumplir con normativas y mejorar su competitividad en el mercado.
Y si pensamos en su descomposición, las cosas se ponen aun peor, ya que la mayoría tarda siglos en degradarse, liberando microplásticos y sustancias contaminantes en el proceso.
¿Se puede seguir ignorando la optimización en la gestión de recursos? No, si se quiere seguir siendo competitivo.
Empresas que optimizan el uso de materiales y ajustan su producción a criterios ESG pueden reducir costes operativos, mejorar su eficiencia y garantizar el cumplimiento de normativas.
Medir y gestionar estos indicadores permite no solo evitar sanciones, sino también fortalecer la posición de la empresa en mercados estratégicos y atraer nuevas oportunidades de inversión.
En este artículo, te contamos cómo medir y reducir la huella de carbono del plástico y qué acciones pueden marcar la diferencia en una gestión sostenible.
No se trata solo de sostenibilidad, también se trata de salud.
La huella de carbono de plástico es el cálculo total de emisiones de CO₂ que genera el plástico a lo largo de su ciclo de vida, desde la producción hasta su desecho.
Este impacto varía según:
Para mejorar su eficiencia y garantizar el cumplimiento normativo, las empresas pueden actuar en varios frentes:
Con Dcycle, medir la huella de carbono se traduce en decisiones estratégicas alineadas con normativas ESG y objetivos de negocio, permitiendo a las empresas optimizar su desempeño y fortalecer su posición en el mercado.
Con herramientas como Dcycle , que no es una consultora ni una firma de auditoría, sino una solución tecnológica, cualquier empresa, sin importar su sector, puede medir y gestionar su desempeño ESG de manera centralizada.
Dcycle permite convertir datos operativos en información estratégica, alineándolos con marcos como CSRD, SBTi e ISOs, asegurando el cumplimiento normativo y facilitando el acceso a inversiones sostenibles.
Las empresas que integran criterios ESG en su gestión pueden optimizar costes, fortalecer su posicionamiento en el mercado y cumplir con normativas clave como CSRD, SBTi e ISOs, garantizando su competitividad y acceso a inversiones.
¿Listos para dar el siguiente paso?
El plástico virgen, se fabrica a partir de combustibles fósiles y a diferencia del reciclado, tiene una huella de carbono mucho mayor.
Para producir una tonelada de plástico virgen, tienes que generar hasta 4 toneladas de CO₂, mientras que el reciclado reduce estas emisiones hasta en un 80 %, convirtiéndo en una opción mucho más interesante.
Además, optar por plástico reciclado no solo disminuye la huella de carbono, sino que también reduce la demanda de nuevas materias primas y el volumen de residuos plásticos.
No todos los plásticos contaminan por igual.
Vamos a ver algunos ejemplos:
La fabricación de plásticos depende en gran medida del petróleo y el gas natural, lo que genera altas emisiones de CO₂.
Además, la extracción y refinamiento de estos combustibles contribuyen al cambio climático y utilizan grandes cantidades de agua y energía.
El impacto del plástico no termina en el momento de su fabricación, lamentablemente.
Su distribución y uso también generan emisiones, sobre todo en productos que requieren transporte refrigerado.
Además, su larga durabilidad agrava el problema: muchos plásticos tardan siglos en degradarse, convirtiéndose en una fuente persistente de contaminación.
Aquí encontramos uno de los mayores desafíos. Aunque el reciclaje es clave, solo el 9 % de los plásticos en el mundo se reciclan de manera efectiva.
El resto termina en vertederos (liberando metano y otros gases de efecto invernadero) o es incinerado, generando altas emisiones de CO₂ y contaminantes tóxicos.
¿La solución? Mejorar los sistemas de reciclaje y apostar por alternativas sostenibles que reduzcan la dependencia del plástico de un solo uso.
Reducir la huella de carbono del plástico es un factor clave para mejorar la eficiencia operativa y cumplir con normativas internacionales.
Para lograrlo, las empresas deben optimizar sus procesos productivos, implementar materiales más eficientes y mejorar sus estrategias de gestión de residuos, garantizando así su competitividad en el mercado.
Sustituir el plástico tradicional por opciones más sostenibles es una de las estrategias más efectivas.
Pero, ¿cuáles son las mejores alternativas?
Estos materiales se degradan en condiciones específicas, reduciendo su impacto ambiental.
Sin embargo, para poder fabricarlos, seguimos necesitando mucha energía, y en muchos casos, necesitas instalaciones adecuadas para su descomposición.
Un ejemplo es el PLA (ácido poliláctico), usado en envases y bolsas.
Suena bien, pero solo se degrada en plantas de compostaje industrial, lo que limita su impacto positivo.
El uso de vidrio, acero inoxidable o bioplásticos reduce la necesidad de plásticos de un solo uso.
Algunas marcas han optado por envases retornables.
Por ejemplo, ciertas cerveceras han reintroducido botellas de más de un uso para disminuir su impacto ambiental.
El reciclaje es clave, pero no todo el plástico se procesa igual. Mejorar los sistemas de reciclaje permite aprovechar mejor los materiales y reducir emisiones.
Por ejemplo, vamos a ver el reciclaje mecánico contra el reciclaje químico
El reciclaje mecánico tritura y funde el plástico para reutilizarlo, pero con cada ciclo pierde calidad.
El reciclaje químico, en cambio, descompone el plástico en sus componentes básicos, permitiendo crear nuevos productos sin perder propiedades.
El mundo avanza muy rápido, y en este aspecto, tampoco se iba a quedar atrás.
Algunas soluciones incluyen plásticos auto reciclables, diseñados con estructuras químicas que facilitan su reutilización sin procesos complejos.
Además, existen startups que han creado robots e inteligencia artificial para mejorar la separación de residuos en plantas de reciclaje, haciendo que cada vez esta tarea sea más y más efectiva.
A pesar de que puede parecer muy complicado, hoy en día tenemos un amplio abanico de posibilidades con las que mejorar la gestión de residuos de nuestra empresa.
Reducir el impacto del plástico no sólo implica cambiar los materiales, sino también hacer más eficiente su producción y transporte.
Incorporar energía solar o eólica en la producción de plásticos reciclados reduce drásticamente su huella de carbono.
Reducir la cantidad de plástico en envases sin comprometer su funcionalidad es otra estrategia clave.
Un ejemplo es el rediseño de botellas más ligeras, que usan menos material sin perder resistencia. Esto no solo reduce el uso de plástico, sino que también disminuye la huella de carbono en su transporte.
Dcycle no es una consultora ni una firma de auditoría, sino una solución integral que centraliza y distribuye datos ESG en múltiples casos de uso, desde informes de sostenibilidad (EINF, CSRD) hasta estándares como SBTi e ISOs
Su plataforma simplifica el cumplimiento de regulaciones como CSRD, SBTi e ISOs, facilitando auditorías, optimizando recursos y fortaleciendo la competitividad en el mercado.
Con Dcycle, las empresas pueden traducir su gestión ESG en ventaja estratégica y acceso a oportunidades de inversión.
Las empresas que miden su desempeño ESG mejoran su competitividad.
Empresas que integran indicadores ESG en su gestión no solo cumplen con regulaciones, sino que también optimizan costes y acceden a mejores oportunidades de inversión.
Un ejemplo de esto es el sector retail, donde compañías líderes han comenzado a utilizar mediciones ESG en su estrategia para mejorar su eficiencia operativa y su acceso a mercados regulados.
Si bien existen soluciones innovadoras, también enfrentamos barreras económicas y tecnológicas que dificultan la reducción del impacto ambiental del plástico.
Las nuevas tecnologías ofrecen soluciones prometedoras, pero requieren una inversión inicial.
Sin embargo, muchas empresas han demostrado que estos costes pueden compensarse con ahorros a largo plazo y beneficios fiscales.
Por ejemplo, algunas marcas han sustituido envases plásticos por materiales reciclados, reduciendo su impacto sin afectar su rentabilidad.
No todos los países cuentan con la infraestructura adecuada para reciclar el plástico, y sobre todo aquellos que son más complejos.
Mejorar estos sistemas es un punto clave para que el reciclaje sea una solución viable y escalable.
Tecnologías como el reciclaje químico, que permite recuperar materiales sin perder calidad, aún no están disponibles en muchos lugares. La inversión en este tipo de soluciones es crucial.
El plástico mal gestionado sigue siendo un problema.
Aumentar los sistemas de recolección y mejorar la educación sobre reciclaje son pasos fundamentales para lograr un cambio real.
En algunos países, los sistemas de depósito y devolución han demostrado ser efectivos para recuperar plásticos y fomentar su reutilización.
Sí, pero requiere compromiso, innovación y colaboración entre empresas, gobiernos y consumidores.
Reducir la huella de carbono del plástico no es solo una meta ambiental, sino también una oportunidad para innovar y mejorar la sostenibilidad empresarial.
En Dcycle, ayudamos a las empresas a medir, gestionar y reducir su impacto ambiental, proporcionandosoluciones digitales que facilitan la toma de decisiones informadas.
Lo que no se mide, no se puede mejorar.
La medición de la huella de carbono es el primer paso para identificar los puntos críticos y optimizar los procesos.
Empresas de todos los sectores han descubierto que reducir su impacto ambiental también mejora su eficiencia operativa.
Utilizar estrategias de medición permite cumplir las normativas ambientales, reducir costes y fortalecer la reputación corporativa.
Reducir la huella de carbono del plástico es un reto, pero no tiene por qué ser complicado.
Algunas acciones clave incluyen:
Muchas empresas se preguntan: ¿Por dónde empezamos?
La clave está en conocer el impacto real y definir una estrategia de reducción apuntando hacia un objetivo concreto.
El primer paso es realizar un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) del plástico utilizado en los productos o procesos.
Este análisis ayuda a identificar dónde se generan más emisiones y qué cambios pueden tener un mayor impacto en la reducción del carbono.
No todas las empresas usan plástico de la misma manera, por lo que la estrategia debe adaptarse a su realidad:
Las herramientas digitales permiten a las empresas monitorear su huella de carbono en tiempo real y ajustar sus estrategias de forma ágil.
Dcycle ofrece una plataforma intuitiva que simplifica este proceso, identificando oportunidades de mejora y generando informes detallados para cumplir con regulaciones ambientales.
Se calcula a través de un Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que evalúa las emisiones generadas desde la producción hasta el fin de vida del plástico.
Este análisis permite identificar en qué etapas se concentra el mayor impacto ambiental.
Depende del país, pero algunas de las más relevantes son:
No del todo, pero sí podemos reducirla drásticamente utilizando materiales alternativos, procesos más eficientes y reciclaje avanzado.
Por ejemplo, el uso de bioplásticos compostables y sistemas de reutilización puede disminuir significativamente su impacto ambiental.
Los sectores con mayor consumo de plástico son:
Algunas estrategias efectivas incluyen:
Reducir la huella de carbono del plástico no es solo una tendencia, es una necesidad para la sostenibilidad empresarial.
¿Estamos listos para dar el paso?
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
The most recognized methodologies are:
Digital tools like Dcycle simplify the process, providing accurate and actionable insights.
Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.