Guía sobre el impuesto sobre gases fluorados en 2026

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Guía sobre el impuesto sobre gases fluorados en 2026

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Qué grava el impuesto sobre gases fluorados

El impuesto sobre gases fluorados es un tributo medioambiental indirecto que recae sobre la utilización en territorio español de determinados gases fluorados de efecto invernadero. Afecta a fabricantes, importadores, adquirentes intracomunitarios, almacenistas autorizados y empresas que introducen en España equipos de refrigeración, climatización, bombas de calor o equipos eléctricos con gas sujeto ya incorporado.

Su regulación principal está en el artículo 5 de la Ley 16/2013, reformado con efectos desde el 1 de septiembre de 2022, el Real Decreto 712/2022 y las normas de los modelos 587 y A23. En 2026, la Agencia Tributaria actualizó el modelo 587 mediante la Orden HAC/56/2026. Por eso no conviene reutilizar plantillas o tablas antiguas sin comprobar su vigencia.

El ámbito objetivo comprende hidrofluorocarburos, perfluorocarburos y hexafluoruro de azufre, además de las mezclas que los contengan. El hecho imponible no se limita al gas en botellas. También alcanza al gas incorporado en productos, equipos o aparatos. Una empresa que importa enfriadoras precargadas puede quedar sujeta aunque nunca manipule un envase de refrigerante separado.

No debe confundirse este impuesto español con el régimen europeo de gases fluorados. El Reglamento (UE) 2024/573 regula contención, recuperación, certificación, restricciones, etiquetado, cuotas e información. El impuesto determina una carga fiscal española. Un mismo inventario puede servir para ambas obligaciones, pero cumplir una no acredita automáticamente la otra.

La distinción también es importante para la contabilidad de carbono. Una compra no equivale automáticamente a una emisión: el impuesto sigue al gas sujeto que entra en el mercado español, mientras que el alcance 1 registra normalmente la fuga o liberación efectiva. La guía sobre software de contabilidad de carbono explica por qué deben separarse datos de actividad, factores de emisión y evidencias auditables.

Quién debe pagarlo y cuándo se devenga

Están sujetas la fabricación, importación, adquisición intracomunitaria y tenencia irregular de los gases incluidos. En general, es contribuyente quien realiza la operación correspondiente. En la importación responde la persona obligada según la normativa aduanera. En una tenencia irregular puede responder quien posee, comercializa, transporta o utiliza el gas sin acreditar su origen fiscal lícito.

El devengo varía según la operación. En fabricación se produce, con carácter general, cuando el fabricante entrega o pone el gas a disposición por primera vez en España, o cuando lo utiliza. En importación se vincula al nacimiento de la deuda aduanera. En adquisiciones intracomunitarias sigue las reglas legales de la adquisición. Estas diferencias determinan el periodo de declaración y la evidencia necesaria.

El almacenista de gases fluorados autorizado puede adquirir gas con un régimen de diferimiento del devengo. La tributación se desplaza hasta su entrega o utilización, siempre que se cumplan la autorización, inscripción y contabilidad exigidas. No es un aplazamiento general. Antes de aplicarlo debe comprobarse que el código de actividad, la autorización y el libro de existencias reflejan la operativa real.

Hay tres focos de riesgo habituales:

  • Los equipos comprados fuera de España pueden contener una carga sujeta aunque la factura destaque la máquina y no el refrigerante.
  • Un traslado entre empresas del mismo grupo puede seguir siendo una importación o adquisición intracomunitaria.
  • La falta de justificantes puede convertir una existencia explicable en tenencia irregular.

La medida más segura es relacionar cada flujo físico con su operación jurídica, situación aduanera, contribuyente, fecha de devengo y justificante.

Qué empresas deberían revisar su exposición

Los fabricantes y distribuidores de refrigerantes son los obligados más evidentes, pero el perímetro práctico es más amplio. Deben revisar la carga por referencia los importadores de refrigeración comercial, frío industrial, aire acondicionado, bombas de calor, protección contra incendios y aparamenta eléctrica. También pueden estar expuestos centros de datos, supermercados, industria alimentaria, farmacéutica, logística frigorífica e ingenierías.

Para cada producto o activo conviene responder cuatro preguntas:

  1. ¿Contiene un HFC, PFC, SF6 o una mezcla con alguno de ellos?
  2. ¿Cuántos kilogramos de gas incorpora cada unidad?
  3. ¿El movimiento es compra nacional, fabricación, importación o adquisición intracomunitaria?
  4. ¿Puede acreditarse el PCA, situación fiscal y destino con evidencia técnica y comercial?

La respuesta rara vez está completa en contabilidad. Aduanas conserva la declaración de importación, ingeniería conoce la carga y compras dispone de la declaración del proveedor. Por eso un modelo conectado es más fiable que una hoja aislada. Las empresas que ya elaboran un inventario de emisiones de alcance 1, 2 y 3 pueden reutilizar parte del mapa de centros y sociedades, añadiendo una capa fiscal específica.

Cómo calcular el impuesto sobre gases fluorados

La base imponible es el peso del gas fluorado expresado en kilogramos. El tipo se calcula multiplicando el potencial de calentamiento atmosférico a cien años, o PCA, por 0,015 euros por kilogramo. El resultado tiene un límite de 100 euros por kilogramo.

La fórmula básica es:

cuota = kilogramos de gas × mínimo(PCA × 0,015 euros, 100 euros)

Consejo práctico: Solicita al proveedor la identidad del gas, carga en kilogramos, composición de la mezcla y PCA antes de expedir el equipo. La falta de datos técnicos puede activar la presunción de 100 euros por kilogramo y retrasar el despacho aduanero.

Por ejemplo, 10 kilogramos de un gas con PCA 1.430 generan un tipo de 21,45 euros por kilogramo y una cuota íntegra de 214,50 euros. Si el tipo calculado supera 100 euros por kilogramo, se aplica el límite. En mezclas, el PCA se obtiene mediante la suma ponderada de sus componentes. Si se desconoce el PCA del gas incorporado en un equipo, la ley establece, salvo prueba en contrario, un tipo de 100 euros por kilogramo.

La calidad del dato de producto es, por tanto, un control financiero. Registrar solo el nombre comercial del refrigerante puede no bastar. El expediente debe conservar identidad del gas, composición de la mezcla, PCA, kilogramos netos, modelo del equipo, código arancelario, evidencia del proveedor y versión de la tabla oficial utilizada. Desconocer la carga de un equipo puede resultar tan costoso como aplicar un tipo incorrecto.

Los gases con PCA igual o inferior a 150 no están sujetos. También existen exenciones condicionadas, entre otros casos, para gases utilizados como materia prima en un proceso que altere totalmente su composición, gases destinados a destrucción, determinados usos militares y ciertos envíos directos fuera del territorio de aplicación. Ninguna exención debe aplicarse solo por la descripción del producto. Etiquetas, declaraciones, contratos, transporte y prueba de destino deben acreditar el requisito legal.

Ejemplos de cálculo para gases y equipos

Si una empresa adquiere en la UE 25 kilogramos de un gas con PCA 675, el tipo matemático es 10,125 euros por kilogramo y la cuota previa a deducciones asciende a 253,125 euros. La declaración debe aplicar la precisión y redondeo exigidos, además de la identidad recogida en la tabla oficial.

Imaginemos ahora 40 aparatos importados con 0,6 kilogramos cada uno de una mezcla con PCA documentado de 2.088. La base total es 24 kilogramos. El tipo es 31,32 euros por kilogramo y la cuota íntegra, 751,68 euros. La evidencia comprende declaración aduanera, número de unidades, carga unitaria y base técnica del PCA.

Si el importador sabe que el equipo contiene gas sujeto, pero desconoce su PCA, la presunción de 100 euros por kilogramo puede elevar mucho el coste. Obtener una declaración adecuada del fabricante antes del despacho aduanero es, por tanto, un control directo de costes.

Modelo 587, registro y contabilidad

El modelo 587 es la autoliquidación del impuesto y se presenta electrónicamente. El periodo aplicable depende de las circunstancias del contribuyente. El modelo A23 se utiliza para las solicitudes de devolución que procedan. Fabricantes, adquirentes intracomunitarios y almacenistas autorizados también pueden tener obligaciones de inscripción territorial, código de actividad y contabilidad de existencias.

La actualización de 2026 permite declarar la identidad del gas, base imponible en kilogramos, tipo, cuota íntegra, deducciones, compensaciones anteriores y resultado a ingresar, compensar o devolver. La autoliquidación debe cuadrar con cuatro fuentes:

  1. Compras, ventas y movimientos de inventario.
  2. Declaraciones aduaneras y clasificaciones arancelarias.
  3. Listas de materiales y fichas técnicas de los equipos.
  4. Contabilidad de existencias y declaraciones anteriores.

La conciliación debe detectar gas ya gravado que posteriormente salga del territorio, se destruya o se use en operaciones que permitan deducción o devolución. Sin trazabilidad por lote, una empresa puede pagar de más y, al mismo tiempo, no poder defender la declaración.

También conviene revisar facturas y documentos comerciales. El tratamiento fiscal y la cantidad de gas deben seguirse a lo largo de la cadena. Compras debe exigir identidad, kilogramos y PCA de forma estructurada, en lugar de aceptar descripciones libres.

Plazos, inscripción CAF y libros de existencias

El periodo de liquidación coincide con el trimestre natural. Según la Agencia Tributaria, el modelo 587 y el pago se presentan del día 1 al 20 del mes posterior al cierre del trimestre. Si el pago se domicilia, el plazo termina el día 15. El calendario interno debe cerrar antes para poder validar fichas técnicas, aduanas y existencias.

Los contribuyentes y representantes de no establecidos deben inscribirse, con las excepciones aplicables, en el Registro Territorial. La inscripción genera el Código de Actividad de los Gases Fluorados o CAF, de 13 caracteres. Fabricantes y almacenistas necesitan, con carácter general, un CAF por actividad y establecimiento. El CAF se consigna en autoliquidaciones, devoluciones y facturas correspondientes.

Fabricantes, adquirentes intracomunitarios y almacenistas autorizados llevan contabilidad electrónica de existencias. Se suministra entre los días 1 y 20 del mes siguiente al periodo. Fabricantes y almacenistas con varios establecimientos deben llevar una contabilidad por cada uno, sin centralización. Cada periodo incluye las existencias iniciales y los movimientos de la actividad.

Una cuota correcta no basta si se declara con un CAF equivocado, se mezclan establecimientos o no cuadra con el libro electrónico. La misma lógica de trazabilidad se explica en la guía de auditoría de huella de carbono, donde el dato debe poder rastrearse hasta su origen.

Deducciones, devoluciones y rectificaciones

El impuesto pagado puede deducirse cuando después se produce alguno de los supuestos legales, como determinadas salidas del territorio, destrucción u otros casos reconocidos. La deducción se practica normalmente en el modelo 587 y exige acreditar el impuesto previo y el hecho posterior. Si supera la cuota íntegra, el saldo puede compensarse conforme a la ley y el último periodo anual puede generar devolución.

El modelo A23 canaliza las devoluciones disponibles para personas que no son contribuyentes en los supuestos previstos. El expediente debe conectar factura, impuesto soportado, identidad, kilogramos, destino y prueba del hecho que genera el derecho. Un apunte de pago sin trazabilidad de producto suele ser insuficiente.

La Orden HAC/56/2026 adaptó además el modelo al sistema general de autoliquidaciones rectificativas. La rectificación identifica la declaración anterior y su motivo. Conviene conservar una aprobación que explique qué cambió y cómo se reconcilia con inventario y aduanas.

Cómo ayuda Dcycle a gestionar los gases fluorados

Dcycle no sustituye el asesoramiento fiscal ni decide el tratamiento jurídico de una operación. Su aportación consiste en crear la capa de datos controlada y auditable que necesitan fiscal, sostenibilidad, compras, aduanas y operaciones. En gases fluorados, puede cubrir desde el dato del proveedor hasta la conciliación fiscal y el reporte de emisiones.

Recopilación centralizada de proveedores y centros

Con la recopilación automatizada de datos, los equipos solicitan identidad, composición, PCA, carga del equipo, factura, ficha técnica y prueba de destino mediante flujos normalizados. Las validaciones detectan kilogramos ausentes, gases no reconocidos, unidades incoherentes o equipos sin declaración del fabricante antes del cierre.

Maestro trazable de gases y equipos

Dcycle organiza centros, sociedades, proveedores, activos y periodos en un modelo gobernado. La evidencia queda unida al dato, en lugar de dispersarse entre correos, mantenimiento y carpetas fiscales. La asignación de responsables indica si compras, ingeniería, aduanas, fiscal o sostenibilidad debe resolver cada excepción.

Conciliación y evidencia de auditoría

Los equipos pueden comparar adquisiciones, importaciones, existencias, entregas, gas recuperado y saldo final. El historial de cambios explica diferencias entre modelo 587, libro electrónico e inventario ambiental. Es el mismo principio que requiere la calculadora de huella de carbono del MITECO: datos de actividad transparentes y demostrables.

Conexión con alcance 1 y reporte climático

Compras gravadas y emisiones de alcance 1 son magnitudes distintas, aunque comparten datos maestros. La plataforma de huella de carbono utiliza registros de mantenimiento y fugas para calcular emisiones directas, manteniendo separada la base fiscal. Así existe una fuente gobernada con cálculos distintos para impuesto, Reglamento F-gas, mantenimiento y GEI.

Cuadros de mando y decisiones de reducción

Con datos fiables, la empresa puede comparar refrigerantes por PCA, localizar activos con fugas repetidas, priorizar sustituciones y evaluar alternativas de menor impacto. La información de cumplimiento se transforma en una herramienta de descarbonización. La guía sobre cómo registrar la huella en MITECO amplía el contexto para convertir medición en acción.

El resultado no es solo una declaración más rápida. Es una cadena defendible desde el documento de origen hasta el cálculo fiscal, movimiento de existencias, emisión y decisión de gestión. Solicita una demo para ver cómo adaptar el flujo a tu organización.

Plan de control para empresas afectadas

Consejo para el cierre trimestral: Bloquea el maestro de equipos y gases antes del cierre, concilia las declaraciones aduaneras con las unidades físicas y asigna cada diferencia a fiscal, compras, ingeniería o logística.

Primero, crea una matriz de alcance para refrigerantes, agentes de extinción, gases de aislamiento eléctrico y equipos precargados. Identifica centros, sociedades, proveedores y rutas transfronterizas. El análisis no corresponde solo a sostenibilidad. Fiscal, aduanas, compras, mantenimiento e ingeniería conservan partes distintas de la evidencia.

Después, normaliza un maestro de productos con la identidad y los tipos de las tablas oficiales. Añade validaciones para detectar kilogramos, PCA o cargas de equipo ausentes. Toda operación sin clasificar debe quedar bloqueada para revisión antes del cierre.

A continuación, implanta una conciliación mensual. Debe explicar existencias iniciales, adquisiciones, importaciones, entregas o usos sujetos, movimientos exentos, exportaciones, recuperación, destrucción y existencias finales. Cada diferencia necesita responsable y solución documentada. El control debe incluir el gas contenido en equipos y el gas a granel.

Por último, conecta la información fiscal con la ambiental. Las fugas de gases fluorados pueden formar parte de las emisiones de alcance 1. Las compras y fichas de equipo también alimentan controles de mantenimiento, Reglamento europeo y huella de carbono. La recopilación automatizada de datos de Dcycle centraliza evidencias de proveedores, centros y sistemas financieros. La plataforma de huella de carbono ayuda a conservar una pista auditable. La colección sobre huella de carbono ofrece más recursos para mejorar el dato de actividad.

El modelo más sólido utiliza un único conjunto de datos controlado y aplica capas diferentes para fiscalidad, aduanas, mantenimiento y emisiones. Así se reduce el trabajo duplicado y se descubren incoherencias antes que una inspección o auditoría.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿El impuesto solo se aplica a botellas de gas?

No. También puede aplicarse cuando el gas sujeto está incorporado en productos, equipos o aparatos, incluidos equipos precargados importados o adquiridos en la UE.

¿Cómo se calcula el tipo?

Se multiplica el PCA del gas por 0,015 euros por kilogramo, con un máximo de 100 euros por kilogramo. La base es el peso del gas.

¿Tributan los gases de bajo PCA?

Los gases con PCA igual o inferior a 150 no están sujetos según la regla vigente. Aun así, deben documentarse la identidad y el cálculo de mezclas.

¿Qué es el modelo 587?

Es la autoliquidación electrónica del impuesto español. El modelo A23 se utiliza para determinadas solicitudes de devolución.

¿Cumplir el Reglamento europeo basta para el impuesto?

No. La normativa europea de gases fluorados y el impuesto español están relacionados, pero son obligaciones distintas que requieren evidencia propia.

Esta guía ofrece información general y no constituye asesoramiento fiscal o jurídico. Comprueba cada operación y las tablas oficiales vigentes antes de declarar. Para crear un proceso trazable de datos de gases fluorados y emisiones, solicita una demo.

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