Un nuevo capítulo en la contabilidad corporativa del carbono
Durante años, las empresas han destinado recursos a acciones climáticas que no aparecen en ningún lugar de sus inventarios de GEI. La compra de acero verde, los certificados de combustible de aviación sostenible (SAF), los acuerdos de compra de energía renovable o los programas de compensación basados en la naturaleza son inversiones reales, materiales y, sin embargo, la mayoría de los informes de sostenibilidad corporativos no pueden dar cuenta de ellas de forma creíble y estandarizada.
Esa brecha es exactamente lo que el GHG Protocol está abordando ahora. El 31 de marzo de 2026, el GHG Protocol publicó su Libro Blanco de Fase 1 sobre Acciones e Instrumentos de Mercado (AMI), abriendo una consulta pública de 60 días (hasta el 31 de mayo de 2026) que podría transformar la manera en que las empresas miden y comunican su contribución climática real.
No se trata de una actualización procedimental menor. El marco AMI propone ir más allá del modelo de inventario único que ha definido la contabilidad corporativa de GEI desde que se publicó el Estándar Corporativo original en 2001. Comprender qué se está proponiendo y por qué importa para la estrategia de sostenibilidad de su organización es esencial para cualquier empresa que tome en serio la contabilidad climática.
Por qué el marco actual se queda corto
El Estándar Corporativo vigente divide las emisiones en Alcance 1 (directas), Alcance 2 (energía comprada) y Alcance 3 (cadena de valor). Este modelo es poderoso, pero fue diseñado para un mundo donde el objetivo principal era medir lo que una empresa emite, no capturar lo que hace activamente para impulsar la descarbonización más allá de sus propias operaciones.
Considere una empresa manufacturera que cofinancia un programa piloto de acero verde con un proveedor, adquiere certificados SAF para apoyar la descarbonización de la aviación o invierte en una iniciativa de agricultura regenerativa en su cadena de suministro. Ninguna de estas actividades reduce los números de Alcance 1, 2 o 3 de esa empresa de manera transparente o comparable. El dinero fluye, los resultados climáticos pueden ser reales, pero la estructura de reporte existente no tiene un lugar coherente para ellos.
El resultado es un entorno de reporte repleto de afirmaciones “más allá de la cadena de valor” que varían ampliamente en metodología, calidad y credibilidad. Esto genera problemas para los inversores que intentan evaluar la ambición climática, para los reguladores que buscan combatir el greenwashing y para las propias empresas que intentan diferenciar la acción real del ruido de marketing.
En España, la EINF (Información No Financiera) ya exige divulgación sobre políticas climáticas y huella de carbono. El RD 214/2025 refuerza los requisitos de trazabilidad en la cadena de suministro. El marco AMI llegará como una capa adicional de rigor sobre estas exigencias ya vigentes.
Qué propone el marco AMI
El Libro Blanco AMI introduce una arquitectura de reporte multi-estado construida sobre cuatro componentes complementarios:
Inventario físico de GEI. Es el modelo existente de Alcance 1/2/3, sin cambios. Sigue siendo la base.
Inventario basado en el mercado. Captura el impacto en emisiones de las decisiones de compra contractuales: certificados de electricidad, SAF, hidrógeno verde, acero verde e instrumentos de mercado similares.
Estado de impacto de GEI. Aplica métodos de contabilidad consecuencial para medir el impacto climático real de las inversiones e intervenciones. En lugar de atribuir emisiones a una empresa, pregunta: ¿cómo sería la trayectoria de emisiones sin la acción de esta empresa?
Indicadores no GEI. Tasas de adopción tecnológica, flujos de inversión financiera y otras métricas que no se reducen a un número equivalente de CO2 pero que aún tienen una señal climática significativa.
El marco es explícito en que estos cuatro componentes son complementarios, no competidores. El inventario físico sigue siendo central. Las declaraciones adicionales proporcionan contexto, demuestran intención y crean un espacio creíble para que las empresas comuniquen inversiones climáticas que actualmente viven en una zona gris no regulada.
Qué significa esto para las empresas en la práctica
La ventana de consulta cierra el 31 de mayo de 2026. Se espera un borrador del estándar completo en 2027. Ese plazo puede parecer lejano, pero las implicaciones estratégicas para las empresas son inmediatas.
Su estrategia de inversión climática está ahora bajo escrutinio. Si está financiando intervenciones fuera de su cadena de valor directa y las denomina “acción climática”, espere que el marco de estándares pronto le exija rendir cuentas de manera rigurosa.
El riesgo de greenwashing es real y creciente. El marco AMI está diseñado explícitamente para distinguir las inversiones climáticas creíbles de las superficiales. Las empresas cuyas narrativas climáticas se apoyan en instrumentos de mercado mal documentados deben tratar esta consulta como una señal de alerta.
El Alcance 2 y el sector eléctrico son centrales. La iniciativa AMI se construye directamente sobre las consultas en curso del GHG Protocol sobre contabilidad consecuencial del Alcance 2. Si su empresa tiene una compra significativa de energía renovable, debe seguir ambos grupos de trabajo en paralelo.
Cómo Dcycle ayuda a las empresas en esta transición
En Dcycle, trabajamos a diario con empresas que navegan la brecha entre lo que muestran sus inventarios de GEI y lo que realmente representan sus inversiones climáticas. La consulta AMI formaliza un problema que nuestros clientes llevan años planteándonos.
Nuestra infraestructura de recopilación automatizada de datos está diseñada para manejar exactamente este tipo de evolución estructural. Cuando los marcos de estándares amplían su alcance, el desafío de datos crece con ellos. Las empresas mejor posicionadas para la implementación de AMI serán aquellas con canalizaciones de datos flexibles hoy, no las que construyan desde cero en 2027.
Si gestiona actualmente programas de compra verde, certificados de energía renovable, compras de SAF o inversiones más allá de la cadena de valor, ahora es el momento de asegurarse de que su arquitectura de datos pueda respaldar los requisitos de reporte que se avecinan. Solicite una demo para ver cómo Dcycle gestiona la contabilidad de carbono multi-marco.
El contexto más amplio: la armonización como objetivo estratégico
La iniciativa AMI no existe de forma aislada. Es parte de un esfuerzo global más amplio para armonizar los estándares de contabilidad de carbono que se ha acelerado significativamente desde la Agenda de Acción COP30. La asociación del GHG Protocol con ISO, las consultas en curso sobre el Alcance 2 y el marco AMI son hilos del mismo tapiz: construir un sistema global de transparencia climática corporativa suficientemente riguroso para respaldar la aplicación regulatoria.
La Colección de Huella de Carbono en nuestro hub de recursos hace seguimiento de estos desarrollos a medida que se producen. Las empresas que se adelanten a esta curva tendrán una ventaja estructural: su reporte será creíble antes de que sea obligatorio.
Qué hacer antes del 31 de mayo de 2026
La consulta del GHG Protocol está abierta a todas las partes interesadas. Más inmediatamente, todo equipo de sostenibilidad debería estar realizando tres acciones:
- Auditar sus afirmaciones climáticas actuales. Identifique qué afirmaciones descansan sobre una metodología sólida y cuáles son vulnerables al escrutinio bajo estándares más exigentes.
- Mapear su exposición a instrumentos de mercado. Comprenda qué certificados, PPAs, compras de SAF y contratos de compra verde tiene y cómo se clasificarían en el marco multi-estado.
- Evaluar su infraestructura de datos. El marco AMI requerirá datos más granulares y diversos que el Estándar Corporativo existente.
La iniciativa AMI del GHG Protocol es un cambio fundamental en cómo se medirá y comunicará la acción climática corporativa. La ventana de consulta de 60 días es corta. Las empresas que traten 2026 como un año de preparación, y no de espera, serán las mejor posicionadas cuando llegue el estándar.