ESRS 2.0: qué cambia para las empresas españolas

Alba Selva Ortiz avatar Alba Selva Ortiz · · 11 min lectura
ESRS 2.0: qué cambia para las empresas españolas

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Tu empresa ya genera gran parte de los datos físicos que necesita para trabajar con ESRS: compras, consumo de energía y agua, residuos, flota, proveedores y plantilla. El coste aparece cuando esa información vive en Excel, correos y sistemas separados y hay que recopilarla de nuevo para cada cierre, auditoría o cambio normativo.

Ese problema sigue existiendo aunque los ESRS sean más simples. La Comisión Europea adoptó el 3 de julio de 2026 la revisión de los estándares, con más de un 60% menos de datapoints obligatorios y una reducción superior al 70% en el total de datapoints. Los cambios deberían reducir más de un 30% los costes de reporting por empresa.

Para las empresas españolas, la pregunta ya no es solo qué exige la nueva versión. La cuestión es cómo construir una base de datos ambientales que permita responder a CSRD y ESRS sin rehacer el proceso cada vez que cambia la regulación.

Qué ha pasado con los ESRS

La simplificación de los ESRS forma parte del paquete Ómnibus I. La Directiva (UE) 2026/470 entró en vigor el 18 de marzo de 2026 y modificó tanto el alcance de CSRD como varios elementos del marco de reporting.

EFRAG entregó su asesoramiento técnico en diciembre de 2025. Después, la Comisión publicó el 6 de mayo de 2026 su propuesta de ESRS revisados y abrió un periodo de consulta pública de cuatro semanas.

El siguiente paso llegó el 3 de julio de 2026, cuando la Comisión adoptó formalmente los ESRS revisados y el estándar voluntario para empresas protegidas por el límite de la cadena de valor.

Los cambios principales son:

  1. Más de un 60% menos de datapoints obligatorios.
  2. Más de un 70% menos de datapoints totales.
  3. Mayor prioridad para información cuantitativa.
  4. Un proceso de materialidad más simple y proporcionado.
  5. Una reducción esperada de más del 30% en los costes de reporting por empresa.

La adopción por la Comisión no significa que el reglamento ya esté en vigor. A 31 de agosto de 2026, los actos delegados todavía deben completar el periodo de escrutinio del Parlamento Europeo y del Consejo y publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea.

Cronograma actualizado de ESRS 2.0

FechaHito
2 dic 2025EFRAG entrega su asesoramiento técnico a la Comisión
18 mar 2026Entra en vigor Ómnibus I
6 may 2026La Comisión publica el borrador de ESRS revisados
3 jun 2026Finaliza la consulta pública
3 jul 2026La Comisión adopta los ESRS revisados
Jul-nov 2026Escrutinio del Parlamento Europeo y del Consejo
Tras el escrutinioPublicación en el DOUE y entrada en vigor
FY2026Aplicación anticipada opcional para empresas sujetas a reporting
FY2027Aplicación de los ESRS revisados para las empresas dentro del nuevo alcance

El acto delegado adoptado por la Comisión permite que las empresas sujetas a reporting elijan los ESRS revisados para ejercicios iniciados durante 2026. Desde FY2027 serán el marco aplicable para las empresas incluidas en el nuevo alcance.

Qué significa el cambio para las empresas en España

España tiene una particularidad importante. Muchas grandes empresas ya tienen procesos creados alrededor del Estado de Información No Financiera (EINF) de la Ley 11/2018, mientras que CSRD y ESRS introducen un marco europeo más estructurado.

Además, la Comisión Europea seguía clasificando a España entre los países que no habían comunicado medidas de transposición de CSRD en su actualización del 7 de agosto de 2026. La Directiva (UE) 2026/470 establece ahora el 19 de marzo de 2027 como fecha para transponer los cambios del Ómnibus.

Esto crea un periodo de transición en el que finanzas, operaciones y los responsables de datos ambientales deben gestionar varias exigencias al mismo tiempo. La solución no debería ser crear un proceso para EINF, otro para ESRS y otro para cada petición de un auditor o cliente.

El objetivo debería ser mantener una única base de información trazable que pueda utilizarse para distintos resultados: EINF, CSRD, huella de carbono, solicitudes de clientes, control de costes y decisiones operativas.

Los 5 cambios de ESRS 2.0 que realmente importan

1. Hay menos datapoints, pero los datos físicos siguen siendo necesarios

La reducción de datapoints no significa que las empresas puedan dejar de medir. Información como emisiones, energía, agua, residuos o determinados datos de plantilla sigue formando parte de la base necesaria para entender impactos, riesgos y oportunidades.

La diferencia está en cómo se solicita y presenta esa información. Si el consumo energético, las compras, la flota o los residuos ya están centralizados y tienen trazabilidad, cambiar el estándar es principalmente un problema de mapeo.

Si toda esa información sigue repartida entre hojas de cálculo y departamentos, eliminar datapoints no resuelve el problema operativo.

2. La doble materialidad sigue siendo central, pero el proceso se simplifica

La doble materialidad no desaparece con ESRS 2.0. Las empresas siguen teniendo que identificar qué cuestiones son materiales desde dos perspectivas: cómo afectan a la empresa y cómo las actividades de la empresa afectan a las personas y al medioambiente.

Lo que cambia es la forma de llegar a esa conclusión. Los ESRS revisados permiten un enfoque top-down y aclaran que la empresa no debe dedicar recursos a preparar información que no sea material.

Esto puede reducir una parte importante del trabajo documental. También hace más importante que la evaluación tenga datos sólidos detrás y que las conclusiones sean trazables para auditoría.

3. El alcance de CSRD también se ha reducido

Ómnibus I no solo simplifica los ESRS. También reduce significativamente el número de empresas obligadas a reportar bajo CSRD.

Para los ejercicios que comiencen a partir de 2027, el alcance general se concentra en empresas que superen simultáneamente 1.000 empleados de media y 450 millones de euros de facturación neta, incluidas las matrices de grupos que superen ambos límites a nivel consolidado.

Esto deja fuera a muchas empresas que se preparaban para entrar en CSRD bajo el calendario anterior. Sin embargo, quedar fuera no significa que los datos dejen de ser necesarios. Clientes grandes, bancos, inversores, licitaciones y procesos de contratación pueden seguir solicitando información ambiental.

Para muchas empresas españolas, el cambio es de obligación directa a exigencia de mercado.

4. Las empresas más pequeñas tienen más protección ante peticiones de datos

Las empresas sujetas a CSRD necesitan información de proveedores para calcular parte de sus impactos y emisiones. Eso había provocado cuestionarios cada vez más largos para organizaciones fuera del alcance directo.

El nuevo marco introduce un value chain cap para limitar la información que puede exigirse, con finalidad de reporting CSRD, a empresas de la cadena de valor que no superen 1.000 empleados.

La Comisión también adoptó un estándar voluntario que sirve como referencia para esas solicitudes. Para una pyme española, esto facilita responder a grandes clientes sin construir un sistema CSRD completo. Para una gran empresa, implica revisar cuestionarios de proveedores y justificar qué información necesita realmente.

5. FY2026 se convierte en un año de transición

Las empresas sujetas a reporting pueden optar por utilizar los ESRS revisados para ejercicios que comiencen durante 2026. Si mantienen la versión anterior, también pueden aplicar determinados alivios incorporados por el nuevo acto.

La decisión no debería limitarse a comparar dos listas de datapoints. Hay que analizar cuánto trabajo depende todavía de procesos manuales, qué información se reutiliza para otros fines y cómo coordinar la elección con auditoría.

¿Conviene adoptar ESRS 2.0 para FY2026?

No existe una respuesta idéntica para todas las empresas. La decisión depende principalmente de la calidad de los datos existentes, el trabajo ya realizado y la coordinación con el verificador.

FactorAdoptar ESRS 2.0 para FY2026Mantener el enfoque actual
Datos ambientalesYa están centralizados y son trazablesSiguen dispersos entre equipos y archivos
AuditoríaExiste alineación sobre el nuevo estándarTodavía se está revisando el impacto
Doble materialidadEl análisis es sólido y reutilizableEl proceso necesita una revisión profunda
Procesos internosEl cambio afecta principalmente al mapeoEl proceso depende de recopilación manual
RecursosPuede reducir trabajo durante FY2026Cambiar ahora añadiría complejidad

Para una empresa española que ya tiene EINF, una evaluación de doble materialidad y datos ambientales bien estructurados, la transición puede ser relativamente sencilla.

Cuando la información está dispersa, el verdadero proyecto no es cambiar de ESRS 1.0 a ESRS 2.0. Es corregir la infraestructura de datos que hay detrás.

Lo que no deberías hacer

1. Dejar de recopilar datos porque hay menos datapoints

Los requisitos obligatorios son solo uno de los usos de estos datos. Tus clientes pueden seguir solicitando información sobre emisiones. Finanzas puede utilizar datos energéticos para analizar costes. Compras puede necesitar datos de proveedores. Operaciones puede detectar consumos anómalos o residuos evitables.

Eliminar un datapoint del estándar no elimina esos usos.

2. Crear otro Excel para ESRS 2.0

Si cada cambio regulatorio genera una nueva plantilla, el coste simplemente se desplaza. El problema aparece cuando los datos se organizan alrededor del informe en lugar de alrededor de la actividad de la empresa.

Compras, facturas energéticas, transporte, materiales y residuos deberían formar una base reutilizable. ESRS es uno de los resultados de esa información.

3. Tratar CSRD como un proyecto anual

Preparar información para CSRD una vez al año obliga a reconstruir meses de actividad en pocas semanas. Un sistema más sólido incorpora datos durante todo el ejercicio.

Así puedes detectar errores antes, mantener evidencias y saber qué información falta sin esperar al cierre. También permite utilizar los mismos datos para ahorro y decisiones operativas.

4. Ignorar las peticiones de clientes si has quedado fuera de alcance

Este punto es especialmente importante para empresas españolas que ya no entren directamente en CSRD tras el cambio de alcance.

Un fabricante, distribuidor o proveedor puede no tener una obligación directa y aun así recibir solicitudes de información de clientes europeos. Quedar fuera de CSRD no debería traducirse automáticamente en dejar de gestionar los datos ambientales.

Qué debería hacer ahora una empresa española

1. Confirmar si sigue dentro del alcance de CSRD

Revisa los nuevos criterios y la situación de la empresa o del grupo consolidado. No trabajes con el alcance anterior por inercia.

2. Revisar los datapoints que ya recopila

Identifica qué información del ESRS anterior sigue siendo necesaria y qué requisitos han desaparecido o cambiado. No elimines automáticamente un dato porque haya dejado de ser obligatorio. Comprueba primero si se utiliza para clientes, auditoría, cálculo de emisiones o decisiones internas.

3. Separar los datos del framework

Un consumo de electricidad sigue siendo el mismo dato independientemente de si termina en EINF, ESRS, GHG Protocol o una solicitud de cliente. Estructura primero el dato. Después decide dónde necesitas utilizarlo.

4. Revisar la doble materialidad

El proceso simplificado puede reducir trabajo innecesario. Utiliza el cambio para comprobar si el análisis actual identifica realmente las cuestiones materiales o si reproduce una lista extensa de requisitos.

5. Coordinar el cambio con auditoría

Si estás valorando aplicar los ESRS revisados para FY2026, alinea el proceso cuanto antes con el equipo de verificación. La trazabilidad del dato sigue siendo esencial aunque haya menos requisitos.

De EINF y Excel a una base de datos ambientales reutilizable

En España, muchas empresas comenzaron este recorrido respondiendo al EINF. Después llegaron CSRD, ESRS, doble materialidad y nuevas exigencias de clientes. El error sería construir una capa nueva cada vez.

La alternativa es centralizar los datos que la empresa ya produce y convertirlos en una infraestructura reutilizable. Una factura eléctrica puede servir para calcular emisiones y analizar costes. Los datos de compras pueden utilizarse para Scope 3 y para estudiar proveedores. Los residuos pueden servir para obligaciones ambientales y para detectar ineficiencias operativas.

El valor no está en generar un informe más rápido. Está en dejar de recopilar la misma información una y otra vez.

Cómo ayuda Dcycle a preparar CSRD

El reto con CSRD no suele ser que la empresa no tenga información. El problema es saber dónde está, quién la valida y qué versión debe utilizarse cuando llega el momento de preparar el estado de sostenibilidad.

Dcycle estructura el proceso desde el dato. La información de consumos, emisiones, proveedores, residuos o plantilla puede conectarse con los requisitos ESRS correspondientes y mantenerse junto con sus fuentes y evidencias.

Esto permite detectar antes qué información falta, qué áreas todavía tienen datos pendientes y qué métricas necesitan revisión. También facilita que finanzas, operaciones y los responsables de CSRD trabajen sobre cifras consistentes en lugar de reconciliar varias hojas de cálculo al final del ejercicio.

Con los ESRS revisados, esta estructura gana todavía más importancia. Si un requisito cambia o deja de aplicar, la empresa puede ajustar qué información utiliza para CSRD sin perder el historial ni rehacer los datos que siguen siendo útiles para otras decisiones.

Puedes consultar nuestra colección de contenidos sobre CSRD, revisar los frameworks disponibles o solicitar una demo para ver cómo organizar el proceso con tus propios datos.

Conclusión para el mercado español

Los ESRS 2.0 reducen considerablemente la carga de reporting, pero no cambian el problema de fondo para muchas empresas españolas: los datos siguen repartidos entre departamentos, sistemas y hojas de cálculo.

La simplificación debería utilizarse como una oportunidad para revisar cómo se recopila y mantiene la información. Antes de eliminar datapoints o modificar procesos, conviene confirmar qué datos siguen siendo necesarios para CSRD y cuáles continúan aportando valor para EINF, auditoría, clientes, finanzas u operaciones.

El objetivo no debería ser simplemente preparar un estado de sostenibilidad con menos esfuerzo. Debería ser construir un proceso en el que los datos estén disponibles, sean trazables y puedan adaptarse a nuevos requisitos sin empezar desde cero cada año.

Preguntas frecuentes (FAQs)

¿Los ESRS 2.0 ya están en vigor?

No. La Comisión los adoptó el 3 de julio de 2026, pero todavía deben completar el escrutinio del Parlamento Europeo y del Consejo y publicarse en el DOUE. La aplicación general está prevista para ejercicios iniciados desde el 1 de enero de 2027.

¿Puede una empresa aplicar los ESRS revisados en FY2026?

Sí. El acto adoptado permite que las empresas sujetas a reporting elijan la versión revisada para ejercicios iniciados durante 2026. La decisión debe coordinarse con auditoría y reflejar claramente qué versión se ha utilizado.

¿Qué ocurre si una empresa española queda fuera de CSRD?

Puede dejar de tener una obligación directa, pero seguir recibiendo solicitudes de clientes, bancos e inversores. Además, debe revisar por separado sus obligaciones bajo la Ley 11/2018, el EINF y otras normas nacionales aplicables.

¿Hay que dejar de recopilar los datapoints eliminados?

No automáticamente. Primero hay que comprobar si esos datos se utilizan para auditoría, clientes, huella de carbono, control de costes o decisiones operativas. La reducción regulatoria no elimina el valor empresarial del dato.

¿Cuál es el cambio operativo más importante?

Separar el dato del framework. Una base ambiental trazable puede reutilizarse en EINF, ESRS, GHG Protocol, solicitudes de clientes y análisis internos, aunque cambien los requisitos de cada salida.

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