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1x08: Sostenibilidad, regulación y competitividad

"La sostenibilidad no funciona solo a base de regulación. Las empresas que la entienden como competitividad, y no como cumplimiento, son las que construyen futuro."
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Invitada

Germán Granda

Director general de Forética

Germán Granda es director general de Forética, la principal asociación empresarial de sostenibilidad y responsabilidad corporativa en España. Nacida en 1999 como foro de ética empresarial, Forética reúne hoy a más de 200 empresas y organizaciones. Como parte del World Business Council for Sustainable Development, Germán observa de cerca cómo evoluciona la sostenibilidad dentro de las empresas en Europa, Estados Unidos, China e India.

De qué va este episodio

Germán Granda dirige Forética, la asociación empresarial que trabaja en ética corporativa y sostenibilidad desde 1999, cuando nació literalmente como foro de ética empresarial. Más de doscientas empresas forman parte hoy de esa red, y Forética pertenece al World Business Council for Sustainable Development, lo que le da a Germán una vista panorámica poco habitual de lo que ocurre dentro de las empresas en Europa, Estados Unidos, China e India.

Vuelve a La Trastienda para una segunda grabación, después de que la primera se perdiera por problemas técnicos, con una tesis que va a contracorriente del momento: la sostenibilidad no funciona solo a base de regulación. La conversación con Juanjo Mestre va desde la credibilidad de los equipos de ESG tras el Omnibus, pasando por el vaivén del péndulo regulatorio europeo, hasta los datos financieros duros que mantienen la sostenibilidad en el centro de cualquier plan de negocio serio.

Del huevo frito al huevo revuelto

¿Han perdido credibilidad los equipos de sostenibilidad? Germán reformula la pregunta. Lo que está pasando, dice, es una recalibración. Antes la sostenibilidad se situaba en el centro de la empresa como un huevo frito: una yema bien definida que reportaba a todo el mundo y que fue ganando peso, hasta llegar al consejo. Ahora se parece más a unos huevos revueltos, repartidos por toda la organización. Ya no puede haber una dirección financiera, de recursos humanos o de compras que no comprenda este ámbito.

Esa redistribución tiene un coste. Algunos departamentos de sostenibilidad han perdido peso a nivel individual en el proceso, aunque la empresa en su conjunto lo haya ganado. Otros se han adaptado bien y se han convertido en el lugar donde se coordinan finanzas, tecnología y operaciones. La línea que separa unos de otros, para Germán, es el horizonte temporal: quien gestiona a corto plazo vivirá siempre la sostenibilidad como un peaje, porque el retorno queda más lejos.

El péndulo regulatorio

Germán es franco con Europa. El instinto de regular de la etapa poscrisis financiera trajo beneficios reales en transparencia y comparabilidad, pero el peso acumulado de las normas acabó chocando con la competitividad. Cuando una empresa siente que la sostenibilidad es un freno y no un motor, aparece la resistencia, más aún cuando Estados Unidos y China juegan con otras reglas.

Lee la recalibración del Omnibus como el péndulo volviendo hacia el equilibrio, no como una retirada. Los ejemplos son concretos: muchas grandes empresas no se creen que el reglamento de envases PPWR se vaya a aplicar tal y como está diseñado, y en España la transposición de la CSRD sigue atascada mientras el proyecto de ley espera en un Congreso parado. Esa incertidumbre sale cara. Europa necesita ahora construir: autonomía energética, una base industrial limpia y una economía circular para los minerales críticos que le faltan, dado que China controla 19 de los 20 de los que dependen las renovables. Para profundizar en la parte de reporting, visita nuestro hub de recursos sobre CSRD.

El business case y los datos duros

¿Existe de verdad un business case o es el santo grial que todos buscan y nadie encuentra? La respuesta de Germán es que no hay un único caso de negocio válido para todas las empresas; cada una tiene que encontrar el suyo. Pero los datos agregados son difíciles de rebatir. En un informe reciente con el World Business Council for Sustainable Development, alrededor del 90% de las empresas siguen viendo la sostenibilidad como una ventaja competitiva, y más del 70% señala la incertidumbre política y regulatoria, no la sostenibilidad en sí, como su mayor riesgo.

Los datos físicos apuntan en la misma dirección. Los fenómenos meteorológicos extremos y los impactos climáticos de más de mil millones de dólares han crecido ambos más de un 70% en los últimos años, algo que las aseguradoras ya no pueden ignorar. Estudios de proveedores de índices como MSCI muestran que las empresas con mejor perfil de sostenibilidad tienden a tener más ingresos, mejores márgenes, menos rotación de personas y menor coste de capital. Medir todo esto, incluido el alcance 3 y la huella hídrica de los centros de datos que hay detrás del boom de la IA, es justo donde una plataforma como la de huella de carbono de Dcycle demuestra su valor.

La economía del astronauta

Germán cierra con un modelo mental tomado de la economía ecológica: tenemos que pasar de la economía del cowboy, que extrae y tira como si las llanuras fueran infinitas, a la economía del astronauta, que asume que vivimos dentro de una nave finita y compartida y que hay que conseguir que diez mil millones de personas vivan bien dentro de los límites del planeta. Sus dos recomendaciones de lectura, “It’s Not the End of the World” de Hannah Ritchie y “¿Cómo medirás tu vida?” de Clayton Christensen, apuntan en el mismo sentido: el futuro es una decisión, no un pronóstico.

Si tu empresa está intentando convertir la sostenibilidad en competitividad y no en mero cumplimiento, puedes pedir una demo con Dcycle y ver cómo trabajamos.